sábado, 26 de junio de 2010

43. Turismo comunitario y rural generan desarrollo


Tomada de la edición impresa del 05 de abril del 2010 El Telégrafo

La comunidad de Vuelta Larga trabaja en el proyecto de comercialización de platos típicos a base cangrejo azul.

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Para conocer más sobre el proyecto de Turismo Comunitario Cevicangre, liderado por un grupo de moradores de la comunidad de Vuelta Larga, comunicarse con Jenny Bautista, presidenta de la Asociación, al teléfono 094229225, o con Julio Portillo al 091666579.
Pobladores de la comunidad de Vuelta Larga se benefician de un proyecto turístico comunitario.
Pequeñas casas de madera alejadas del suelo por pedazos de troncos, hamacas de color negro que dejan ver la mirada curiosa de quienes descansan o juegan en ellas, un inmenso río con algunas pangas en su orilla que se mueven con la fresca brisa de aire, son parte de la tranquilidad que esconde la comunidad de Vuelta Larga, formada por 47 familias.

En este lugar, ubicado en el cantón Río Verde, de Esmeraldas, son pocas las opciones que sus habitantes tienen para generar ingresos económicos. Durante años la pesca artesanal, principal actividad realizada por los hombres, les ha permitido vivir a la mayoría de familias con US$ 45 mensuales.

Esta situación motivó a sus pobladores a idear alternativas laborales que involucren dos elementos que son parte de su vida: La riqueza natural que los rodea y los cangrejos azules.

Frecia Bonemafla, coordinadora de la Asociación Cevicangre, indica con su mano el terreno de dos hectáreas donde espera empiece a funcionar un criadero de cangrejos. Hace dos años ella, junto a otros comuneros, señalaron de igual forma un espacio frente al río donde ahora funciona un restaurante que es parte del proyecto de Turismo Comunitario Cevicangre, formado por diez socios que viven de la flora y la fauna de su sector de manera responsable.

Esta iniciativa fue impulsada y financiada por la Unión Europea, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio, FEPP, y el Departamento de Turismo del Municipio de Río Verde. Antes de iniciar la construcción de la infraestructura, las personas que decidieron ser parte del proyecto fueron capacitadas en atención al cliente, administración y turismo.

“Aprender cosas nuevas que nos permitan crecer como comunidad a través del turismo fue algo que nos ha servido para ver que en Vuelta Larga existen opciones que podemos aprovechar y así obtener ingresos económicos”, cuenta Frecia.

Toda la comunidad estuvo pendiente y aportó con mano de obra en la construcción de rústicas instalaciones. Un área cubierta con cade, sin paredes, con capacidad para 40 clientes, está destinada para ofrecer el principal atractivo turístico del sector: el cevicangre.

Una de las prioridades de los socios ha sido invertir en adecuaciones y la adquisición de bienes para ofrecer un mejor servicio.

Dabexi Burbano, vicepresidenta, cuenta que este plato típico que nació del ingenio y la habilidad culinaria de tres pobladores, es lo que más llama la atención de los turistas. Está compuesto por un cangrejo encocado acompañado de un ceviche de camarón, una porción de arroz con patacones y agua de coco servida en su propia pipa.

Para abastecerse de cangrejo para el restaurante y ofrecer alimentos frescos, los socios crearon un corral donde engordan a los crustáceos y los mantienen en cautiverio. Albergan a 300 cangrejos azules que son comprados a pescadores vecinos.

Están conscientes de que no pueden abusar de este recurso y por ello una vez que las hembras están en proceso de gestación las dejan libres para que tengan sus huevos y sigan reproduciéndose.
35.000 dólares fueron invertidos en capacitación, infraestructura e implementación del proyecto
En turnos por semana los integrantes de la asociación se rotan para atender a los visitantes de lunes a domingo. Este último día es el que genera mayores ingresos, pues reciben de 40 a 50 comensales que en su mayoría eligen saborear el famoso plato a un costo de US$ 6.

Carlos Morales, de 19 años, es el más joven de los socios, se da tiempo para concluir su bachillerato y colaborar con la Asociación, “yo decidí participar de este proyecto porque prefiero trabajar en algo que es nuestro, antes que trabar en otro lugar, porque aquí siento que trabajo para la comunidad”.

Lino Bautista, morador, asegura que la comunidad de Vuelta Larga ha recibido muy bien está iniciativa, “todos somos parte de Cevicangre, directa o indirectamente, pues para la elaboración de la variedad de platos que se ofrecen en el restaurante los ingredientes se los compra a las familias que viven a los alrededores”.

“Ese ingreso ya significa una ayuda para su economía; además, los fines de semana que recibimos a mayor cantidad de turistas, la gente sale a vender frutas o artesanías. Nos sentimos felices de que este emprendimiento no beneficie sólo a los socios, sino a toda la comunidad”, explica Frecia.

Como parte del proyecto se ofrecen excursiones para observar los manglares, el turista puede convivir con la naturaleza y contagiarse del entusiasmo y la alegría que caracteriza a los lugareños al practica junto a ellos pesca artesanal mar adentro o disfrutar de viajes en lancha.

“Y queremos y vamos a crecer más”, dice.

Todos los socios aspiran a instalar un criadero de cangrejos, construir cabañas para brindar alojamiento e integrar a más habitantes de Vuelta Larga en sus proyectos que podrán realizarse, aseguran, con inversión, autogestión y, sobre todo, trabajo grupal.

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42. Queseria genera trabajo para familias de comuna


Tomada de la edición impresa del 15 de marzo del 2010 El Telégrafo

En la planta se elaboran diversos tipos de queso, a más de yogur, crema de leche y mantequilla.

Datos
De las 85 familias que son parte de Pueblo Nuevo, 45 se benefician económicamente de la actividad productiva de la quesería.
La fábrica de la comunidad es parte del consorcio de lácteos Funcoquerucom, formado por productores de Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Azuay, Cañar y Napo.

La Cooperativa de Ahorro y Crédito San Miguel de los Bancos fue creada por los habitantes de Pueblo Nuevo. La entidad ofrece seguro de desgravamen en los créditos, fondo mortuorio y protección en caso de accidentes personales.

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El centro de comercialización comunitario, donde se venden los productos elaborados en la Quesería Pueblo Nuevo está ubicado en la carretera Calacalí-La Independencia en el cantón San Miguel de los Bancos.
Teléfono: (02) 3900602.
Los habitantes de Pueblo Nuevo basan su actividad productiva en empresas comunitarias.
Durante treinta años la producción de queso ha sido la fuente de ingreso de las familias de Pueblo Nuevo en el cantón San Miguel de los Bancos, en Pichincha.

La pequeña fábrica de quesos ha impulsado el desarrollo de esta zona y ha inyectado en sus pobladores el espíritu de progreso y emprendimiento que los incentiva a crear nuevas microempresas comunitarias.

Muy temprano el olor a leche fresca se percibe en los alrededores de Pueblo Nuevo, son los pequeños productores de la zona que en la mañana entregan a María Cargua el lácteo. De 500 a 3.000 litros al mes cada uno.

Ella, quien trabaja en la quesería desde hace siete años, cuenta que por cada litro de leche los socios reciben 0,35 centavos.

Con el apoyo de entidades suizas y la gestión de Mario Maldonado, presidente de la asociación de la zona, la quesería, que tiene once socios, emplea en la producción a seis familias y compra leche a 25 pequeños productores.

Además, esta “empresa comunitaria”, como la denominan los habitantes del lugar, beneficia a la población en general, porque sus ingresos contribuyen en el desarrollo de la educación.

“A través de la quesería se beneficia todo el pueblo, porque tenemos trabajo y la labor de cada uno genera ingresos que llegan a la comunidad. Eso nos hace sentir satisfechos”, dice Cargua, quien de 08:00 a 10:00 recoge el lácteo y en las tardes se dedica, junto con su esposo e hijo, a elaborar queso mozarella, trabajo por el cual recibe un pago extra.

La leche que recibe es llevada a la planta de producción, en el segundo piso de la fábrica, allí -según pedidos previos- se elaboran los diferentes tipos de queso: fresco, mozarella, andino y tilsit; yogur, crema de leche y mantequilla.

Vilma Ortiz, quien se encarga de la contabilidad, explica que la mayoría de productos se vende en el centro de comercialización comunitario, ubicado a un costado de la carretera Calacalí-La Independencia.

Este espacio fue creado por los propios socios con la colaboración del Consejo Provincial de Pichincha y la mano de obra de los pobladores.
Otra parte de la producción se vende en hosterías y restaurantes de Mindo.
Los ingresos por la venta de los productos se distribuyen entre la empresa, los trabajadores y obras sociales
De los ingresos que genera la venta de los productos, el 40% es destinado a fondos de capitalización, contribuciones para la escuela y obras públicas, un 30% es para los socios y con el porcentaje restante se compra la leche y se paga a los trabajadores, explica Maldonado.

Para Ortiz, el desarrollo de la fábrica se debe a la gestión permanente del presidente de la asociación, que ha generado -gracias al apoyo de los habitantes- un círculo productivo sustentable que involucra al pueblo y sobre todo a los estudiantes de la escuela Gabriela Mistral.

“Nuestros primeros y más exigentes degustadores son los niños de la escuela”, cuenta Maldonado. “Ellos conocen los secretos para producir el queso y pueden juzgar si está bien o mal hecho”, afirma.

Los menores adquirieron dichos conocimientos en su convivir constante con la quesería, pues las puertas de la planta siempre están abiertas para ellos, quienes observan atentos el proceso de elaboración y aprenden a ser parte del trabajo comunitario.

Muchos niños que ahora ya son jóvenes obtuvieron conocimiento de Marcial Ortiz Galárraga, quien aprendió las técnicas para procesar la leche y obtener queso maduro del suizo José Dubach, quien también enseñó esta actividad en Salinas de Guaranda.

Después de varios años de trabajar en la quesería, Galárraga lo dejó a causa de una enfermedad y únicamente se quedó su esposa Guillermina Palacios, de 63 años.

Ahora ella se encarga de vigilar el producto que está en el cuarto de maduración, antes se dedicaba al trabajo doméstico y al cuidado de animales. Desde hace 10 años forma parte de la quesería y diariamente disfruta de la labor que realiza.

El objetivo de Pueblo Nuevo es seguir creciendo y ser parte de esta experiencia comunitaria, que es generada a través de un emprendimiento participativo y sustentable que ha desarrollado en los pobladores nuevas ideas.

Actualmente, la comunidad tiene un orquideadero formado por once familias, quienes recolectan las orquídeas y las venden a Quito. Además, un grupo de pobladores se dedica a criar cerdos y quiere crear una pequeña fábrica de embutidos.

Para Maldonado, la población tiene los medios necesarios para que los nuevos proyectos surjan, pues solo bastan dos cosas: creer y querer. “Nosotros queremos que Pueblo Nuevo continúe con el proceso de desarrollo y creemos que cada uno de nosotros podemos contribuir de corazón para lograrlo”

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41. Proyecto con apoyo de Prefectura mejora la agricultura


Tomada de la edición impresa del 20 de marzo del 2010 El Telegrafo
Para la ejecución de las actividades productivas, el CG-Paute entrega insumos a los beneficiarios del programa.

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Para conocer los proyectos que ejecuta el CG-Paute puede ir a las oficinas de la entidad, en Cuenca: calle Núñez de Bonilla 1-95 y Sebastián de Benalcázar.
O llamar a los teléfonos (07) 2868672 / 2865335 / 2862583 / 2862581 / 2802619. O ingresar a la página www.cgpaute.gov.ec
Desde 2008, más de cien agricultores de 2 parroquias reciben capacitación e insumos gratis.
En las parroquias de Solano y Cojitambo, en la provincia de Cañar, la vida de cientos de pequeños agricultores mejora cada día, gracias a la ayuda que reciben -desde 2008- del “Proyecto de Conservación de suelos”, que ejecutan instituciones públicas.

El plan, que se realiza con los campesinos que se encuentran en la zona de influencia del río Paute, es parte del convenio de cooperación interinstitucional suscrito entre el Consejo de Gestión de Aguas de la Cuenca del Paute (CG-Paute) y la Prefectura de Cañar.

De acuerdo con Iván Belasaca, técnico del CG-Paute, el proyecto tiene como objetivos implementar obras con sistemas agroforestales, silvopastura y forestales en las microcuencas del río Déleg, en Solano, y microcuenca del río Burgay Bajo, en Cojitambo.

“Estas actividades buscan mejorar el rendimiento del suelo y controlar el arrastre de sedimentos”, mencionó el técnico.

Para ello, se mejora las condiciones de vida de los campesinos de dos las zonas mediante la capacitación e implementación de actividades económicas como pastizales, cultivos y la producción agroforestal, basadas en la conservación del agua y el suelo.

Y la ayuda es continua. Por ejemplo, el mes anterior el CG-Paute entregó a los beneficiarios del proyecto varios insumos: 788 árboles pequeños de alisos y 4.702 de acacias, los cuales deben ser sembrados en las parroquias, además de 5.503 plantas de capulí, 3.385 de quinua, 5.189 de frutas varias y 556 libras de alfalfa.
Entre los principales objetivos de este proyecto está la conservación de las fuentes hídricas del río Paute
Adicionalmente, los agricultores recibieron 1.717 sacos del abono llamado “gallinaza”, 82 de fertilizante, 76 de cal agrícola y 600 sacos de abono orgánico.

De acuerdo con Belasaca, del proyecto se benefician 230 familias (145 de Cojitambo y 85 de Solano).

El monto del convenio es de 80.409 dólares, de los cuales el Consejo aporta con 35.874 dólares, el Gobierno Provincial con 22.871 y las comunidades con 21.664 dólares, mediante la mano de obra.

Juan Lema, productor maicero de la comunidad de Angaloma, en Cojitambo, es uno de los beneficiados de este programa. Manifestó que la iniciativa agroforestal le ha permitido alternar su tradicional cultivo con la siembra de árboles frutales de la zona.

Aseguró que los comuneros de ese sector de Cañar tienen un sentimiento de gratitud por la ejecución de este proyecto.

“Esta ayuda es buena para nosotros, por eso queremos más plantas frutales, como peras, manzanas, duraznos, capulí, etc., porque algunos (pobladores) aún tenemos terreno para seguir sembrando”, enfatizó Lema.

Además, manifestó que de la producción de frutas que tendrá en pocos meses, la mayor parte les servirá para comercializarla dentro de la parroquia y sus comunidades aledañas. Aunque no descartó la posibilidad de vender su producto en Azogues.

La otra parte de la producción, expresó el agricultor, será para el consumo familiar y para la alimentación de sus animales.

Y en la misma línea se encuentra Vicente Correa, de la parroquia Solano, quien agradeció la ayuda recibida por estas organizaciones, resaltando la entrega de abonos orgánicos, porque anteriormente la adquisición de fertilizantes químicos para sus cultivos le representaba gastos excesivos.

En su caso -dijo Correa- la producción servirá para la alimentación familiar y de sus animales.

“Tengo una vaca, que me da leche para mi consumo, por ello tengo que cuidarla. Y tengo entendido que lo mismo harán otros comuneros”, apuntó.

El tema de la capacitación es otro beneficio que han recibido. Según Belasaca, los temas que se imparte a los agricultores indígenas -entre otros- tratan sobre el manejo adecuado del cultivo, la implementación y elaboración de abonos orgánicos, y el control de suelos.

Sin embargo, para que estas ayudas se fortalezcan, estas y otras comunidades esperan que el CG-Paute, el Consejo Provincial o, en su defecto, la Secretaría Nacional del Agua les ayuden con la construcción de canales, albarradas o cualquier sistema de riego, que les permita transportar el agua hacia sus cultivos.

Dicho pedido es porque desde hace semanas estos sectores del austro sufren una época de sequía, que han ocasionado que algunos cultivos se vean afectados. “Por acá está seco por la falta de lluvias, y por nuestra ubicación se nos dificulta traer agua para la planta”, mencionó Correa.
A Jadán también llega la ayuda
Con la finalidad de ejecutar acciones de forestación en áreas degradadas y la protección biológica de las fuentes hídricas, el Consejo de Gestión de Aguas de la Cuenca del Paute (CG-Paute) y la Junta Parroquial de Jadán, en Azuay, entregaron en la parroquia 34.000 plantas entre nativas y exóticas como: chachaco, aliso, pumamaqui, sauce, gañal y eucalipto, que serán sembradas por los pobladores a través de mingas.

Esto por medio de un convenio de cooperación interinstitucional suscrito entre el CG-Paute y Junta de la parroquia para la ejecución del proyecto “Manejo de las fuentes hídricas y recuperación forestal de la microcuenca del Jadán”, que beneficia a cientos de pequeños agricultores de la zona.

El monto del convenio es de 50.994 dólares, de los cuales el Consejo aporta con 39.845, la Junta Parroquial de Jadán con 1.700 dólares y los beneficiarios del proyecto con 9.450, valorados en mano de obra no calificada. (GMP)

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40. Productores de cacao organico con apoyo de Caritas


Tomada de la edición impresa del 03 de marzo del 2010 EL TELEGRAFO

En Puerto Quito 120 productores se dedican a sembrar el producto orgánico de cacao.

La pureza del cacao orgánico comercializado por Biofasca cuenta con el certificado Ecocer que le permite ingresar a mercados como Estados Unidos y Europa.

Biofasca adquirió una máquina procesadora de cacao con la que se espera en algunos meses empezar a producir chocolate y comercializarlo dentro del país.

La Fundación Caritas a través del Programa Bancos Comunales entregará 200 mil dólares en créditos para incentivar la producción de los agricultores de Puerto Quito. El monto por persona será de 600 dólares a un año plazo. Los requisitos son la copia de la cédula, no estar en la Central de Riesgo y ser parte de Biofasca.

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Biofasca está ubicada en la Av. 18 de Mayo, en la entrada norte a Puerto Quito.
Para conocer más sobre este proyecto contactarse con Mauricio Erazo al (02) 2156 246
La Fundación Caritas se encuentra en Santo Domingo para comunicarse escribir al e-mail: fundacioncaritas@andinaet.net
Agricultores reciben el 21 por ciento más del precio que el producto tiene en el mercado.
Desde hace cinco años que la Fundación Caritas de la Diócesis de Santo Domingo inició un proyecto de capacitación y comercialización de cacao orgánico y cambió la situación para los productores del grano de Puerto Quito, Santo Domingo, Los Bancos y La Unión en Esmeraldas.

Son 190 productores los que entregan el cacao directamente a Biofasca, empresa creada por la fundación para almacenar y comercializar el producto. En el lugar los productores reciben el 21% más del precio establecido en el mercado.

Jesús Ramos, productor de cacao de Puerto Quito, posee dos hectáreas de cultivos de cacao fino de aroma, lleva quince años dedicado a la producción y desde 2004 decidió cambiar y cultivar cacao orgánico.

Cada quince días Ramos y su familia trabajan un día entero en la cosecha de las mazorcas de cacao y luego de un proceso de siete días las envían a Biofasca.

Anteriormente, Ramos, al igual que otros productores, vendía su producción a un precio muy bajo porque no tenía otra alternativa de comercialización que la de entregársela a intermediarios.

Pero el beneficio no solo es para quienes lo producen sino también para quienes lo consumen por ser un producto saludable. Por ejemplo Tránsito Tarqui empezó a cultivar cacao orgánico cuando se inició el programa de Biofasca. Actualmente posee 4 hectáreas y entrega de dos a tres quintales mensuales.

Para ella el principal beneficio obtenido son las capacitaciones que han sido una guía para producir de forma orgánica y así contribuir con el cuidado del medio ambiente.

“Espero que se valore más el trabajo orgánico que estamos haciendo, porque requiere mucho trabajo para cultivar y el precio que se paga es bajo, pero a pesar de ello me siento satisfecha porque sé que estoy cultivando algo sano, y así cuido la salud de mi familia y conservo la naturaleza”, señaló.

Para Mauricio Erazo, coordinador del proyecto, el objetivo que impulsó la capacitación de los agricultores en cultivos orgánicos de cacao y la creación de la fábrica fue dar valor y fomentar el trabajo de los agricultores.

Al inicio del proyecto se invirtieron 20 mil dólares en capacitación, para impartir técnicas necesarias que les permita cultivar cacao orgánico y mejorar su producción. “Antes se obtenían 4.5 quintales por hectárea, ahora pueden tener entre 8 y 15 quintales por hectárea al año”, aseguró Erazo.

Las capacitaciones fueron impartidas por el Gobierno Provincial de Pichincha y el Municipio de Quito, quienes junto a la Fundación Caritas colaboraron con el financiamiento necesario.
135 dólares es el precio que se paga a los productores por cada quintal de cacao orgánico
Posteriormente, gracias a la gestión del Plan Esperanza de la Conferencia Episcopal se invirtieron 240 mil dólares en infraestructura y maquinaria para la implementación del centro de acopio y la fábrica donde se procesa el cacao. Biofasca recibe cacao seco y en baba que es fertilizado y secado, evitando que los productores realicen el proceso, lo que les genera gastos y pérdida de tiempo en la entrega del producto.

El mes anterior Ramos entregó a Biofasca dos quintales de pepa de cacao orgánico a 135 dólares cada uno. Este producto junto al de otros productores es vendido a Cofina. Esta empresa guayaquileña, que exporta el cacao a Francia, compra de 270 a 300 toneladas de pepa de cacao fino de aroma al año.

Otra parte de la pepa es utilizada para la producción de pasta y manteca de cacao. Desde hace tres años en la fábrica se elabora este producto que a través de Rantinpak -comercializador de productos orgánicos- es exportado a Francia donde se produce chocolate artesanal.

También se comercializa en Camari, y localmente en la zona del noroccidente, en Quito y en Santo Domingo.

Al mes se vende alrededor de una tonelada de pasta de cacao y con los ingresos generados se compra a un mejor precio la pepa de cacao al agricultor.

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