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sábado, 26 de junio de 2010

45. Salinas referente modelo de desarrollo microempresarial


Tomado de El Comercio del 17 de diciembre del 2009

En la parroquia, ubicada a media hora de Guaranda, funcionan con éxito medio centenar de microempresas que exportan chocolates, artesanías y otros productos a Europa. Además cada año reciben a más de 9 000 turistas.

El sacerdote salesiano Antonio Polo lideró un plan para crear microempresas en la parroquia. Esto inició en 1970. En ese año, los campesinos no tenían acceso a servicios básicos y trabajaban en una mina de sal. Con el apoyo del religioso conformaron el programa Queserías Rurales para elaborar el famoso queso El Salinerito. Luego, en 1990 se crearon otras microempresas donde se fabrican embutidos, artesanías, mermeladas, esencias, balones y chocolates.

En 2002, Salinas obtuvo el primer lugar en el concurso Gestión Empresarial de Género, organizado por la Fundación Sendas. El trabajo de las mujeres en los 16 centros artesanales que elaboran canastas de paja y sacos de lana y las historias de 22 mujeres líderes que están al frente de grupos juveniles y precooperativas de ahorro y crédito permitió que Salinas obtuviera el primer lugar.

Esto fue registrado por EL COMERCIO al igual que el reconocimiento que logró la parroquia en 2004. La organización Worldaware Business Awards premió a la parroquia porque a través de la organización comunitaria se mejoró la calidad de vida de los campesinos. En Salinas no hay desempleo ni analfabetismo. Las microempresas son visitadas por miles de turistas.

De la extrema pobreza al desarrollo
Reportaje preparado para la Revista "BIDAmérica" publicado en febrero del 2005

Cómo una comunidad de la serranía del Ecuador, abandonada y sumida en la extrema pobreza, se transforma en un ejemplo de trabajo y desarrollo

Por Elbio Hidalgo, Universidad Politécnica Salesiana Sede Quito

¡Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…!

Parece ser que en esta hermosa frase extraída de una canción de Mercedes Sosa, se podría resumir la experiencia de desarrollo de Salinas de Bolívar, comunidad de la serranía ecuatoriana en donde conviven indígenas quichuas y mestizos.

Hace treinta años esta comunidad estaba sumida totalmente en el olvido, la pobreza, y la marginalidad. La mortalidad infantil en aquellos tiempos era del 45%, el analfabetismo del 85%, las viviendas eran muy humildes, construidas de paja y tierra, carecían de agua entubada, electricidad, servicio telefónico, alcantarillado y carreteras permanentes.

Los jóvenes y adultos, migraban masivamente a las grandes ciudades en busca de trabajo, ya que la única fuente de trabajo en Salinas eran las minas de sal, trabajo duro y mal remunerado. Alonso Vargas1 recuerda “antes el pueblo era bastante pobre, teníamos casitas de choza y todos los habitantes servíamos a la familia Cordobés pero éramos explotados por ser peones”. La comunidad vivía en la extrema pobreza.

En 1970 llega a la comunidad el padre Antonio Polo junto con un grupo de voluntarios italianos del grupo Mato Grosso, quienes fueron invitados por Cándido Rada, obispo de Guaranda de aquel tiempo. Ante la difícil realidad de la comunidad, el padre Polo tuvo la firme convicción de cambiarla y crear fuentes de trabajo para salir de la miseria.

La Propuesta. Con el apoyo del Obispo de Guaranda, el padre Polo logró crear la Cooperativa de ahorro y crédito de Salinas, para conseguir los derechos de la explotación de la sal que hasta ese entonces pertenecía a la familia Cordobés, dueña de grandes extensiones de terrenos. Pero al poco tiempo el proyecto fracasó por la poca rentabilidad de la sal. “Yo les dije hagamos quesos comunitarios” —recuerda el padre Polo— “el desarrollo no es pedir dinero, sino aprovechar los recursos que uno tiene por más escasos que sean”.

Los esfuerzos de la Cooperativa se enfocaron en el ahorro familiar, y luego de varios intentos fallidos se creó en 1978 la quesera de Salinas, gracias a la colaboración de José Dubach, quien aportó con la tecnología para la realización de los quesos y ayudó en la apertura de una tienda de expendio de quesos en Quito.

Una de las políticas novedosas de la cooperativa, que pasó a administrar el dinero producido por la Quesera, fue la no repartición de las utilidades para así poder realizar inversiones en otros proyectos.

¿Cómo llevar adelante el proyecto de trabajo comunitario?
Para lograr este objetivo, el padre Polo propuso enfocarse en la actividad de la Cooperativa como base de una organización estable, en la cual se conjugue varios enfoques tradicionales y otros innovadores:
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Una Estructura abierta
, que permita participar a todos los miembros de la comunidad y a quienes deseen integrarse al proceso, convirtiéndose en una cooperativa abierta a la búsqueda de alternativas de desarrollo para la comunidad. En este proceso han participado indígenas, mestizos, extranjeros, religiosos, voluntarios, que con sus ideas y diversos enfoques permiten una mayor eficacia en los procesos de desarrollo
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Una Democracia estructurada, los cargos y responsabilidades están bien definidos, a través de comités y mediante elección de los socios en las asambleas. Para el padre Polo, la honradez y la voluntad de la gente son el pilar del éxito. Las reuniones entre los socios se realizan periódicamente, “En la democracia todos somos iguales porque todos tenemos un voto, ya sea el que tiene un poquito más o el que tiene un poquito menos, el hecho es sentirnos iguales”
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El Ahorro, que es fundamental para crear un sentido de pertenencia en el desarrollo, para el padre Polo, “no hay que pedir dinero sino aprovechar lo que se tiene”. Mediante el ahorro se puede acceder a nuevos proyectos que se traducen en beneficio para todos.
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El Crédito. El padre Polo lo enfoca como un instrumento de inversión más que de donación que se desgasta. Es un instrumento de estímulo, que ayuda a cada socio a manejar correcta y eficazmente el dinero, además de la oportunidad de invertir en nuevas iniciativas familiares que nacen de la necesidad de mejorar su nivel de vida.
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La Contabilidad, que tenga sistemas sencillos y eficaces, ajustada a la realidad. Para el padre Polo este elemento es fundamental, ya que los administradores, que en su mayoría son personas que no han terminado ni la escuela primaria, deben llevar una correcta administración de los recursos que manejan.
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Una Centralización-Diversificación, la cooperativa no se debe limitar a su actividad específica de ahorro y crédito, sino que debe constituirse en un núcleo organizativo abierto a todas las actividades, como por ejemplo al trabajo comunitario. Para Marcelo Allauca3, “la experiencia del desarrollo debe ser compartida”, por lo cual, en la comunidad se abrió un internado secundario para que estudiantes de otras comunidades de todo el país, estudien en la mañana y por la tarde participen dentro de los procesos productivo de las diferentes empresas, con la finalidad de que aprendan y después creen empresas dentro de sus propias comunidades.
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La Utilización Comunitaria de excedentes: anualmente y una vez realizados los balances económicos, los excedentes de las empresas no son repartidos individualmente. Estos fortalecen a su cooperativa y permiten cristalizar varias necesidades comunitarias. Con esto se evita que las personas que tengan más, reciban más. En palabras de Alonso Vargas “nuestra política es ayudarnos entre unos y otros”.

Ya en la Marcha. La cooperativa, que en un inicio se formó con los escasos ahorros de quince socios campesinos, pronto atrajo a otros, y se creó la primera quesera, posteriormente se abrió una tienda en Quito que permitió la venta directa sin intermediarios, “Apenas supieron que en Salinas había trabajo, muchos de los jóvenes que vivían en Guayaquil regresaron y ayudaron a convencer a otros que la migración a la ciudad es dura y penosa”, comenta el padre Polo.

Tras la difusión del modelo cooperativista de Salinas y por la necesidad de contar con una mayor organización, se creó FUNORSAL (Fundación de Organizaciones Campesinas de Salinas) que emprendió la creación de cooperativas productoras de quesos en toda la parroquia.
El éxito fue tal, que en la actualidad FUNORSAL tiene 30 empresas productivas: una fábrica hilandera, dos embutidoras, un criadero de cerdos, una carpintería, una mecánica, una hospedería campesina, un centro de acopio y comercialización de los productos que se elaboran en Salinas, varias tiendas comunales, dos granjas experimentales destinada a la crianza de alpacas y ovejas. Se trata de un conjunto de empresas manufactureras y comercializadoras encadenadas entre sí a través de líneas productivas complementarias. Sin embargo, la industria de quesos es la principal actividad de producción de la comunidad y en la actualidad cuenta con 22 queseras en Salinas, 20 en la Provincia de Bolívar y 40 a nivel nacional.

Otra Realidad. Hoy el 95% de las personas que viven en Salinas cuentan con electricidad, el 92% tienen acceso a la salud, todos tienen agua entubada, sólo el 8% de los jóvenes salen a las grandes ciudades del país, pero en su gran mayoría por motivo de estudios. En las empresas locales trabajan 278 personas, entre administradores, operarios, artesanos, comerciantes y voluntarios. El número de estudiantes se incrementó vertiginosamente: 106 niños asisten a la escuela primaria, 111 jóvenes al colegio y 58 jóvenes están estudiando en las diferentes universidades del país. La capacidad de ahorro mensual es del 11% sobre sus ingresos mensuales, y ahora las casas tienen un promedio de 2 pisos, 4 habitaciones y en su gran mayoría son de cemento, bloques y zinc, y además, 35 familias poseen una segunda vivienda para alquiler.

Como se puede observar, la comunidad de Salinas salió de la miseria, pero aún se enfrenta a diversos problemas: vías de acceso a la comunidad en mal estado, falta de medios de comunicación, falta de apoyo del gobierno para mejorar los pastizales, despreocupación por parte del Ministerio de Educación en cuanto al número de profesores, falta de coordinación con el gobierno local.

Sin embargo, no cabe duda que el resultado obtenido por esta comunidad viene de un proceso organizativo autónomo, empujado por la unión de sus pobladores, unión que hace la fuerza, la cual han sabido mantenerla y transformarla en solidaridad expresada en el diario vivir. Es un proceso exitoso, producto del entendimiento de que el desarrollo no es pedir dinero, sino aprovechar los recurso que se tiene por más escasos que estos sean. Hay una frase que se utiliza mucho en mi país cuando la selección de fútbol gana, y que expresaría los sentimientos de todos quienes conocemos la experiencia descrita en este artículo: ¡SI SE PUEDE!, ¡SI SE PUEDE! , ¡Y SIEMPRE SE PODRÁ!

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39. Pequenos productores logran beneficios con Camari


Tomada de la edición impresa de El Telégrafo del 03 de noviembre del 2009

En las tiendas Camari se pueden apreciar gran variedad de artículos adquiridos a los productores.

Datos
La organización fue creada en 1981 por el grupo social FEPP, fundación que trabaja por el desarrollo de los sectores populares ecuatorianos.

Existen grandes importadoras de comercio en Italia, Alemania, España, Canadá, Francia, Estados Unidos, Japón, Australia y Suiza que adquieren los productos comercializados por Camari.

La entidad ofrece a los productores manejo de postcosecha y aseguramiento de calidad, servicio y asistencia técnica en diseño de productos artesanales.

Infórmate
A través de un catálogo electrónico se pueden conocer los productos de estos pequeños fabricantes en el sitio web www.camari.org.

En Quito, la tienda de Camari está ubicada en la Marchena OE 238 y Versalles. Teléfonos: 2549407 /2567112.
A través de un sistema de comercialización, emprendedores venden sus productos a precios justos.
Desde 1989, Irene Guillén forma parte de la Unión Artesanal Masapán Calderón donde trabajan 20 personas elaborando figuras de masapán.

Cuando inició este pequeño emprendimiento, lo más difícil fue encontrar un mercado para vender sus productos. Pero ahora las artesanías de Guillén y del resto de sus compañeros son exportadas a Estados Unidos.

El negocio va bien en la actualidad, pero no olvidan los años difíciles.

“Entregábamos artesanías en las tiendas, pero nos explotaban, nos pagaban poco por ellas y muchas veces ni siquiera nos pagaban. Sentíamos que nuestro trabajo no era valorado como se debía”, recuerda la artesana.

La situación cambió hace 18 años cuando la microempresa se contactó con Camari (Sistema Nacional de Comercialización Solidario), que busca apoyar e impulsar la producción de los pequeños productores.

Para Guillén la relación establecida con Camari permitió el desarrollo de los 20 artesanos, que ahora consideran que sus productos son valorados en el país y en otros lugares del mundo.

Pero no solo ellos se han beneficiado con el trabajo de la organización, pues también colabora con comunidades campesinas y organizaciones urbano-marginales, que han encontrado una forma justa de comercializar y promocionar sus productos.

Teodoro Méndez, del Consejo de Asociaciones Artesanales de Bienes Agrícolas y Agropecuarios, es un testigo de esta ayuda. Él pudo comercializar sus cosechas de fréjol por la gestión realizada por este sistema solidario.

“Actualmente vendemos el producto a diferentes clientes, pero al comercializarlo con Camari accedemos a buenos precios”, afirma.

Y ese es el objetivo del sistema. “Esta organización se crea por la necesidad de contar con un sistema solidario que esté directamente relacionado con el productor y con el cliente externo, para así evitar la intervención de un intermediario”, comenta Antonio Santillán, director de Camari.

Mientras que Vilma Allauca –también de la organización- asegura que lo más importante es cumplir con los principios del comercio solidario: el respeto al medio ambiente, la no utilización de niños en la producción, equidad, justicia social, precios justos, respeto a los derechos humanos y promoción del productor.

Además, la relación entre los productores y el comercializador se realiza de forma voluntaria. La mayoría de agricultores y artesanos se contacta con la entidad, presenta sus productos y tiene un espacio para venderlos en las tiendas ubicadas en Riobamba, Latacunga, Coca, Cuenca y Quito.
Cumplir con los principios del comercio solidario entre los beneficiados es uno de los objetivos que busca Camari
También se les ofrece la posibilidad de contactarlos con clientes extranjeros, que -por lo general- pertenecen a la red de organizaciones de comercio solidario.

Para establecer el precio de comercialización, las partes analizan los gastos en materiales, mano de obra y volumen. Al valor resultante se le suma un 30 ó 35 por ciento.

De acuerdo con datos de Camari, de enero a octubre del presente año solo en Quito se han comprado 1’212.882 dólares en productos.

Santillán resalta que la organización no busca tener ganancias económicas, sino sociales. “Nosotros medimos nuestras utilidades de forma diferente, porque no podemos darle valor a las más de 95 mil familias que trabajan con nosotros”, destaca.

En Quito, la tienda de Camari está llena de novedosos y diversificados productos: confiterías hechas con aceite de soya, chocolates de Salinas de Guaranda, artesanías de masapán y de paja toquilla, carne de soya, legumbres orgánicas, café de quinua, panela, entre otros.

Mientras que, en la vitrina central del almacén se encuentran jabones, cremas, champúes, aceites para masajes hechos a base de hierbas naturales. Todos estos productos pertenecen a la Fundación Chankuap de Macas, que está integrada por 30 familias.

En cambio, en el área de artesanías de la tienda hay una gran diversidad de estos productos, en una de las vitrinas se exhibe bisutería de tagua elaborada por jóvenes del taller Yurac Muyo, que desde hace 12 años comercializan sus productos a través de Camari.

El grupo recibe al año dos pedidos grandes de 4.000 piezas terminadas. “Se nos ha abierto el mercado. Toda la artesanía que entregamos se va más al extranjero”, comenta Olga Guayaquil, una de las artesanas.

Adicionalmente, los integrantes se han beneficiado con capacitaciones sobre asociatividad y diseño dictadas por expertos italianos contratados por Camari

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35. Pequenas microempresas reciben apoyo emprendedor


Tomada de la edición impresa del 28 de noviembre del 2009 El Telégrafo

Las integrantes de Manos de Todas elaboran diversos tipos de adornos. Ahora realizan artículos navideños.

Datos
Los proyectos fueron entregados desde los primeros meses de 2009.

Tres meses, aproximadamente, demoró el estudio de las propuestas y capacitación que recibieron los microempresarios.

El 22 de octubre las 62 personas se graduaron como microempresarios.

El proyecto incluye un acompañamiento durante siete meses para fortalecer los negocios.

En el presupuesto también está contemplado un rubro para publicidad y promoción.

La Cooperativa De Todas tiene 4.500 socios, en su mayoría, mujeres.

Infórmate
La Cooperativa de Ahorro y Crédito De Todas está ubicada en Eloy Alfaro 2114 y Camilo Destruge, en Guayaquil. Atiende a personas de Guayas y Santa Elena.
Teléfono: 04 6016851
Para comunicarse con el Instituto de Economía Popular y Solidaria llamar al teléfono: 02 2563252, o al Ministerio de Inclusión Económica y Social: 02 2520363
Tres negocios relacionados con turismo, manualidades y eventos se crearon con aporte estatal.
Sesenta y dos personas de la ciudad cristalizaron su sueño de tener un ingreso económico seguro. Este paso importante lo consiguieron a través de la creación de tres microempresas.

Los negocios se dedican a la prestación de servicios turísticos, a la organización de eventos y fabricación de artesanías. Los dos primeros dan trabajo a 20 personas y el último a 22.

Una de las microempresas es Manos de Todas, que surgió desde hace tres años en la casa de Betty Arroyo, donde varias mujeres se reunían diariamente para aprender y poner en práctica sus habilidades manuales.

Y ahora, gracias al apoyo de la Cooperativa De Todas y un proyecto que presentaron al Instituto de Economía Popular y Solidaria (IEPS), adscrito al Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), han logrado conformar el negocio.

Las integrantes de Manos de Todas han encontrado en las artesanías una forma de sentirse productivas en sus hogares. Actualmente comercializan por cuenta propia los productos que elaboran.

La líder de este grupo de emprendedoras, Arroyo, señaló que el IEPS les entregó 12 mil dólares para que inicien su emprendimiento.

Además, las artesanas son invitadas a las ferias que realizan municipios o el MIES en diferentes lugares del país.
Previamente a la creación de sus negocios, los miembros recibieron capacitación
en administración

“La última feria a la que fuimos fue en Santa Elena, presentamos todos los artículos navideños que elaboramos y todos los vendimos; además, nos entregaron un premio por la mejor exhibición”, mencionó Elsa Torres, quien elabora coronas, centros de mesa y candelabros navideños, entre otros artículos.

De esta misma forma el grupo que integra la Empresa Comunitaria Islatur, recibió el apoyo del IEPS.

El negocio nació legalmente hace tres meses y está enfocado en el turismo en la Isla Trinitaria, al sur de Guayaquil. En este caso, el aporte del Gobierno fue de 27 mil dólares, con una contraparte de los microempresarios del 20% (aproximadamente 6.000 dólares).

Con este dinero se tiene previsto adquirir dos embarcaciones fluviales y construir dos muelles, manifestó Angélica Godoy Landázuri, líder del grupo.

La microempresa la integran hombres y mujeres que se dedican desde hace 20 años a transportar a las personas desde y hacia la Isla Trinitaria. “Hasta hace poco utilizábamos una canoa y se cobraba 15 centavos por cruzar”, dijo Godoy.

La dirigente señaló que este servicio es utilizado por el bajo costo, pero lo que recibían los canoeros diariamente no les alcanzaba para mantener a sus familias.
Por ello, el grupo se reunió con representantes de la Marina y acordaron que el precio de transportación será de 25 centavos.

Pero la microempresa también ofrecerá servicios turísticos. Godoy explicó que los usuarios podrán dar un paseo fluvial y conocer la historia de la isla, aunque la tarifa para este recorrido aún no está definida.

También se instalarán locales para la venta de botellas con agua, gaseosas, jugos, entre otros alimentos. “Será otra forma de generar empleo”, manifestó la dirigente.

Otro negocio beneficiario del aporte económico del IEPS es Evento de Todas, que se dedica a la organización de fiestas y reuniones.

Aunque todavía no está lista la oficina de la microempresa, que estará ubicada en el primer piso de la Cooperativa De Todas (ver Infórmate más), las 20 mujeres que integran esta iniciativa ya han brindado sus servicios en varios eventos.

“Hemos organizado almuerzos y entregado coffee breaks en algunos eventos del MIES y de la cooperativa”, señaló Susana Valenzuela, integrante del negocio.

Evento de Todas recibió un aporte de 8 mil dólares y cada socia tiene que aportar con 80 dólares como contraparte.

Las integrantes -dijo Valenzuela- no reciben el dinero directamente sino que son acompañadas por una representante de la cooperativa al momento de realizar las compras de las cosas que necesitan para el evento.

Previamente a la creación de las microempresas, los beneficiarios recibieron capacitación en administración de empresas y todo lo que tiene que ver con un negocio. “Todas somos importantes y por eso debemos dar lo mejor de nosotros para tener éxito”, indicó Arroyo.

Asimismo, tienen claro que cada uno debe recibir un sueldo y que las utilidades deben ser repartidas posteriormente. “Estamos conscientes de que al principio será muy difícil y nos tocará hacer sacrificios hasta poder ver las ganancias”, acotó Godoy.

Las empresarias realizan las compras con el acompañamiento de una asesora de la cooperativa de crédito, entidad que recibió el capital. “No es solo dar dinero, queremos asegurarnos de que sea un negocio sostenible, que genere un ingreso digno para sus familias y que, además, produzca otros empleos”, destacó Mariana Giler, representante de la cooperativa.

Esta modalidad de negocios asociativos -según Giler- es la mejor forma de generar microempresas.

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viernes, 25 de junio de 2010

30. Mas mujeres incursionan en el trabajo con la madera


Tomada de la edición impresa del 29 de marzo del 2010 El Telégrafo

En la actualidad hay 14 talleres artesanales de mujeres donde se elaboran varios productos de madera.

Infórmate
Para adquirir los productos de la Asociación 4 de Marzo o conocer más sobre los proyectos comunitarios que funcionan en el sector comunicarse con Adriana Pinargote al celular 091887823 o al correo electrónico adri_pinar.velez@hotmail.com
En el recinto Simón Bolívar, de Quinindé, un grupo de féminas crearon una empresa comunitaria
Un grupo de mujeres descubrió en la madera la oportunidad de crear una empresa comunitaria que les permita ser parte activa de la economía de sus familias. El sueño que empezó hace seis años requirió de esfuerzo y entrega para convertirlo en realidad.

Ahora son dueñas de sus propios talleres y de una fábrica que produce cajas de madera que son utilizadas como empaques de chocolates.

Un plástico sostenido por cañas fueron los primeros talleres Artesanales Mujeres Comunitarias TAMCO donde las féminas de la comunidad La Sexta en el recinto Simón Bolívar de Quinindé, Esmeraldas, transformaban los desperdicios de madera en láminas.
“Tenemos nuestra fábrica, trabajamos por ella y aportamos con la economía de nuestra comunidad”
Este fue un proyecto impulsado por el Programa Bosques para Siempre de las empresas Endesa-Botrosa, con el fin de promover la creación de emprendimientos productivos comunitarios para mejorar la calidad de vida de las familias del sector.

Quienes forman parte del proyecto dedicaban su tiempo al hogar y era casi imposible acceder a fuentes de trabajo, algunas de ellas enfrentaron la oposición de sus esposos, pero sin dudarlo asumieron esta iniciativa.

“Fue importante el hecho de que se nos tome en cuenta como género, la mayoría de mis compañeras estuvo siempre al margen de la situación laboral, es por eso que para nosotras la alternativa de tener algo nuestro se convirtió en un reto”, manifiesta Adriana Pinargote.

En un inicio se unieron de tres a seis mujeres e instalaron pequeños talleres en la casa de la líder del grupo.

Recibían diariamente el material desechado que generan las empresas en sus procesos de producción y manualmente, con la ayuda de estilete y goma, elaboraban láminas que después eran vendidas a Botrosa a 37 centavos de dólar para la producción de tableros contrachapado.

Adriana recuerda que cuando comenzaron apenas elaboraban 10 láminas diarias que les representaba ingresos muy bajos. “Durante horas trabajábamos bajo el sol o la lluvia debajo de un plástico que apenas nos protegía y al mes la ganancia para cada una era muy baja. Estábamos desanimadas pero al mismo tiempo sentíamos que debíamos seguir”.

Ahora al recorrer las calles de la comunidad La Sexta entre las humildes casas de sus pobladores sobresalen pequeñas edificaciones de bloque cubiertas con zinc, donde las mujeres generan ingresos de 1.000 dólares mensuales, aproximadamente.

En la actualidad, TAMCO tiene 14 talleres. Sandra Laje, líder de uno de ellos, trabaja con su mamá y su hermana y gracias a que crearon formas para agilizarlo ahora elaboran 125 láminas diarias.

“No trabajamos todo el día. Nosotras mismo establecemos nuestro horario y eso nos permite atender a nuestras familias”, indica Laje.

Su madre Ilsa Murillo, de 53 años, pensó que a su edad era imposible conseguir empleo, ahora cuando habla de su taller lo define como un regalo que le permite sentirse útil y compartir con sus hijas.

“Nos sentimos orgullosas de lo que hemos logrado y ahora nos gustaría que con el tiempo se sumen más mujeres, porque ese es nuestro deseo, que nuestros talleres sean una fuente de trabajo para más mujeres de la comunidad”, dice Ilsa.

Sus ganas de seguir creciendo las motivó a aceptar otro reto. El Programa Bosques para Siempre, al ver su organización y cómo han crecido a raíz de la entrega gratuita de residuos de madera, ideó un nuevo proyecto para apoyarlas en la formación de una empresa comunitaria que aporte en la economía local.

Es así que hace 4 años, 50 mujeres se unieron y constituyeron la Asociación 4 de Marzo para ejecutar dicho proyecto. Cada una aportó 50 dólares y con un préstamo entregado por Botrosa adquirieron un terreno, donde con el apoyo de la misma empresa, la organización GTZ y la Corpei se concluyó la infraestructura.

Ahora disponen de la maquinaria necesaria y han recibido capacitación para trabajar con madera.

Las mujeres cumplen una función específica en la asociación, una parte se encarga de la producción, otra se dedica al área administrativa. Además, hay un grupo que se dedica a las ventas y al marketing.

La jefa de producción, Rocío Imbaquingo, insiste en que todas las integrantes deben aprender el proceso desde que llegan los tablones, listones y tableros.

Rocío es madre soltera de cuatro niños, trabaja de 08:00 a 11:00 en la fábrica, lo que le genera un ingreso aproximado de 200 dólares según los pedidos que reciban.

“Desde que inició la asociación yo me he sentido parte de ella y he trabajado con todas las ganas porque es algo mío y de todas, y de nosotras depende que siga creciendo”, agrega.

Ecuatoriana de Chocolates adquiere al año 5.000 cajas de madera que utiliza para exportar sus productos.

Cada caja se compra a 4,95 dólares. El 60% de los ingresos líquidos es usado en la producción y el 40% es destinado a capitalizar la asociación.

Para Carmen Cortez, la alegría más grande de formar parte de la asociación es que sus hijos estudian y que ella se ha s preparado gracias a las capacitaciones recibidas en los cursos de relaciones humanas, liderazgo, desarrollo personal, de género, administración, facturación y computación.

Varias veces al año la Asociación 4 de Marzo se reúne con organizaciones similares con la finalidad de incentivar un aprendizaje común y para compartir su experiencia como protagonista de un proceso productivo que contribuye diariamente con el desarrollo de sus familias y de la comunidad.

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jueves, 24 de junio de 2010

24. La tagua genera mas trabajo en Sosote


Tomada de la edición impresa del 13 de agosto del 2009 El Telégrafo
Donia Montes es una de los 600 artesanos de Sosote, que elaboran botones, animelas
discos) y artesanías con la tagua.
Datos
Se estima que la producción de tagua en el país alcanza las 100 mil toneladas anuales: 50 mil de Manabí, 30 mil de Esmeraldas y 20 mil de la región andina.

La comercialización de este producto en Ecuador se inició en 1865 con un primer cargamento hacia Alemania.

Alrededor de 55.000 personas trabajan en esta actividad.

Infórmate
Para adquirir los productos de la Asociación de Artesanos de Sosote, comuníquese con Carlos Román al 093182842 o con Tropical Palm al 091617104 /093523814.

Para acceder a los programas de ayuda del Ministerio de Inclusión Económica y Social los interesados pueden ingresar a la página web www.mies.gov.ec.
Alrededor de 600 artesanos de la población trabajan en los talleres. Antes se dedicaban a la agricultura.
Hace 15 años la vida cambió en Sosote, una pequeña comunidad ubicada en el cantón Rocafuerte, provincia de Manabí, pues sus habitantes mejoraron sus ingresos económicos con el procesamiento de la tagua.

Esta actividad productiva surgió cuando los recursos que recibían los habitantes de esta población por la venta de sus productos agrícolas ya no eran suficientes para cubrir los gastos familiares.

“Antes los productos que cosechábamos no teníamos con quién comercializarlos, se dañaban y, en algunos casos, los regalábamos. Esta situación ocasionaba pérdidas”, recordó Carlos Román, presidente de la Asociación de Artesanos de Sosote.

Por ello, el marfil vegetal, como también se conoce a la tagua, se convirtió en el principal ingreso de más de 600 artesanos, los cuales trabajan en grupos de ocho o quince personas en cada taller que existe en la localidad.

Román expresó que aprendieron a elaborar desde botones hasta artesanías con la ayuda de Fabián Coveña, un artesano que conoció el oficio en Guayaquil y luego enseñó el arte a sus coterráneos.

Desde allí, agregó Román, la situación mejoró en Sosote, una comunidad que hasta el momento no cuenta con servicios básicos ni carreteras en buen estado, pues en esta comunidad manabita se elaboran artesanías como collares, aretes, pulseras y réplicas de animales, cuyos valores varían desde 50 centavos hasta 250 dólares.

La artesana Donia Montes indicó que el 80% de la producción del grupo se exporta. Pero los productos que mayor interés generan son las animelas de tagua (discos para hacer botones), que son comercializadas en su gran mayoría en Italia y Hong Kong.

Otros mercados de destino son Turquía, Alemania, España, China y Corea del Sur. Las artesanías también se expenden en tiendas de Nueva York, Washington, Miami, Chicago, Tampa y Baltimore.

Mientras que Colombia y Perú son potenciales consumidores de la bisutería hecha de tagua.
Los integrantes de la asociación recibirán maquinaria que les permitirá mejorar su producción

Y para el ampliar el portafolio de compradores, el año pasado un grupo de artesanos promocionó las artesanías locales en Irán.

Según Román, los ingresos mensuales de cada artesano superan los 600 dólares, sin embargo, esta cifra aumentaría si pudieran comercializar las artesanías de forma directa, pues en la actualidad sufren con la intermediación.

De acuerdo con datos del grupo, alrededor del 80% de la producción interna se vende a través de los intermediarios.

Además, la asociación tiene planes de modernización, para lo cual recibirán la ayuda del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), que entregará 40 bulones para pulir la tagua con agua.

Estos implementos serán entregados a cada uno de los talleres de Sosote, los cuales permitirán mejorar la calidad de los productos, manifestó Johnny Coveña, quien desde hace 14 años procesa el marfil vegetal.

Coveña es propietario del taller Tropical Palm, con el cual da empleo a ocho trabajadores que elaboran botones y bisutería.

Adicionalmente, los bulones reducirán los niveles de contaminación. Ligia Delgado, funcionaria del MIES, explicó que cuando se procesa la tagua se produce un polvo que afecta las vías respiratorias de los microempresarios y del resto de habitantes de la población.

Cada equipo cuesta 1.400 dólares, de los cuales el Ministerio financiará el 68% y la asociación el 32% restante.
Pero el proyecto no va enfocado solo en la entrega de maquinaria, sino en capacitación, dotación de una página web, registro de una marca y la legalización de la empresa comunitaria solidaria.

Román enfatizó que a través de la página de Internet promocionarán sus artesanías, para conseguir clientes directos y obtener mayor rentabilidad al vender sus productos. Además, realizarán ferias internacionales y crearán una empresa solidaria adjunta a la asociación.

En el tema de la capacitación, el MIES organiza con la asociación -de forma constante- charlas sobre motivación, liderazgo, microempresa y atención al cliente, a fin de mejorar la producción y la comercialización.

Y de forma paralela, el grupo está en contacto con el Ministerio de Industrias y Productividad para concretar un apoyo que les permita mejorar su competitividad.

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miércoles, 23 de junio de 2010

19. Fibras naturales y las artesanias generan negocios


Tomada de la edición impresa del 08 de marzo del 2010 El Telégrafo
El almacén de la Asociación está en el barrio Santa Elena, donde se encuentran variadas artesanías.

Infórmate

La Asociación de Artesanos elabora productos bajo pedido: recuerdos, logos para hosterías, adornos para floristerías, etc.
Para conocer más sobre este trabajo o solicitar pedidos comunicarse con Gladys Ocampo al teléfono (02) 2868- 257.
El local de la asociación Corazón y Arte en Nanegalito está ubicado en el barrio La Playa, a una hora y treinta minutos de Quito.
16 nuevos artesanos de Nanegalito aprovechan el entorno ecológico que los rodea.
Por las noches las casas de catorce mujeres y dos hombres de Nanegalito (noroccidente de Quito) se convierten en talleres artesanales donde las fibras naturales que se encuentran en el sector, como la guadúa, el mimbre y el bejuco, vuelven a la vida en forma de originales piezas artesanales.

Esta actividad, que empezó como un pasatiempo, se consolidó hace tres años con la formación de la Asociación de Artesanos Corazón y Arte, que les ha permitido descubrir la habilidad de crear y obtener ingresos extras para sus familias.

Para Gladys Ocampo, presidenta de la Asociación, el formar un grupo familiar unido que trabaja por su economía y el bien común de sus miembros es el principal beneficio que ha generado la elaboración de artesanías.

“Quienes somos parte de Corazón y Arte nos apoyamos mutuamente, no solo estamos pendientes de elaborar nuestros productos, sino que cuando hay pedidos de objetos específicos todos contribuimos en su elaboración. Todos vemos por todos, así hemos podido salir adelante”, dice Ocampo.

Los miembros de la Asociación, después de desempeñar sus actividades laborales, dedican entre seis a cuatro horas diarias a su labor artesanal.
Los turistas extranjeros son los principales compradores de las artesanías de la Asociación en Nanegalito
Cada uno de ellos se especializa en un tipo de objeto en particular dependiendo de su habilidad y creatividad para trabajar con los distintos materiales que utilizan.

En sus manos todo toma forma: una pepa de mango, una piedra, semillas secas, un pedazo de madera, bisutería o piezas de uso diario.

Estos productos se venden en el almacén de la Asociación ubicado en el Barrio Santa Elena, en Nanegalito.

Los sombreros en cepa de plátano, elaborados por Olga Lara, se exhiben a la entrada y las pequeñas estanterías alrededor del local están llenas de cofres, portarretratos y vasos hechos en caña guadúa.

Al fondo se encuentran hermosos collares de semillas naturales confeccionados por René Collaguillo y en una pequeña vitrina de vidrio las camisetas pintadas a mano por Elizabeth Rivera. Ambos comparten espacio con una gran variedad de adornos decorados con petroglifos.

El principal comprador para este tipo de artesanías es el turista extranjero. “Ellos aprecian mucho nuestro trabajo, se fascinan cuando les contamos del material que están hechos los objetos y las historias que esconden”, explica Ocampo.

2.880 dólares fue la ganancia de la Asociación durante los cuatro días del último feriado de carnaval

Una de esas historias es la de Olga Lara, de 62 años, quien fue impulsada por su hija Gladys para incursionar en este arte. Ahora realiza figuras de aves, muñecas, y hombres, en hojas de plátano que son muy cotizados.

El espíritu solidario, que es la esencia de los miembros de la asociación, ha dado paso a la construcción de un modelo económico sostenible y participativo que contribuye con la economía de todos los artesanos y sus familias.

Gracias a ello han logrado comercializar sus productos en la tienda artesanal del museo de sitio de Tulipe y en el Centro de Información de Nanegalito. Además, cuentan con un local en Mindo y en Los Bancos.

En los cuatro días del último feriado de carnaval, según Ocampo, la venta en estos locales generó para cada artesano una ganancia de alrededor de 180 dólares.

Regularmente, dependiendo del tipo de objetos que elaboren y la cantidad que entreguen a los almacenes, reciben no menos de 60 a 70 dólares quincenales.
Miriam Rivera, en las mañanas se desempeña como administradora de una planta de lácteos y en las noches confecciona delicados collares con semillas o tagua.

Rivera se vinculó a la Asociación en 2008. “Decidí unirme porque vi que era una alternativa que me permitía trabajar temprano en la fábrica y en la noche podía elaborar artesanías para tener otros ingresos”, comenta.
Una cualidad de la Asociación es que la responsabilidad de ser dueños de su propio negocio las asumen todos.

70 dólares quincenales, en promedio, obtienen los artesanos por la venta de sus productos

Realizan mingas (trabajo en conjunto) para arreglar los locales, y comparten dudas y sugerencias sobre su labor.

La comercialización está a cargo de cinco personas, quienes se turnan para la atención en los locales.

“Conocemos las necesidades de todos y nos ayudamos unos a otros, según nuestra disponibilidad de tiempo. Así hemos logrado organizarnos”, indica Ocampo.

Gracias a ello lo que inició como una actividad familiar, poco a poco fue creciendo y actualmente acoge a tres artesanos de localidades lejanas que únicamente venden sus artesanías en los locales de Corazón y Arte porque el turista muy poco visita las zonas donde viven.

También ha generado fuentes de ingreso para personas del sector que proveen a los artesanos de material. Este es el caso de Jacinto Sánchez, quien junto a su padre recoge mimbre y cada 15 días lo entrega en el local ubicado en Nanegalito.

Otra parte del material que utilizan los artesanos es recogida por ellos mismos, quienes organizan caminatas alrededor de la zona para junto a sus familia recolectar semillas, helechos, hiervas, cáscaras de árbol, entre otros productos.

“Todo para nosotros es útil. Lo importante es atreverse a probar y cada vez seguir incursionando en la creación de cosas nuevas que gusten al turista”, asegura Ocampo.

Los niños crecen mirando a sus madres experimentar con todas la fibras naturales que encuentran en la zona, lo que despierta en ellos el interés por ser parte del grupo de artesanos.

“Deseamos que al ver que esta actividad genera varios beneficios se involucren en ella. Eso ocurrió con mi hija y cuando recibió el dinero por su primera venta estaba feliz y ahora dedica parte de su tiempo a tejer bolsitos”, cuenta Patricia Rivera.

Graice Narváez, de 10 años, es la socia más joven del grupo. Al ver cómo su mamá Patricia Rivera ganaba dinero tejiendo bolsas en las noches, decidió aprender.

Link: www.ticsdemanabi.net